Vueltas de un confinado para cambiar de vida (7)

Algunas consideraciones más sobre los asuntos que estoy tratando.

En la anterior publicación de este relato social, sostenía que la gestión privada de los servicios públicos no es mejor que la realizada por las administraciones del estado. Terminaba comentando, que la crisis sanitaria provocada por el coronavirus lo ha dejado bastante claro, y nítidamente ha puesto de manifiesto la contradicción entre salud pública y beneficio privado.  

Por este motivo no se entiende, que una buena parte de la ciudadanía con su voto, estén apoyando la gestión privada de los servicios públicos. Con ello, permiten que se realicen operaciones económicas para expropiar indebidamente el patrimonio que pertenece a todas y todos. A través de estas operaciones desvían el dinero público a manos privadas, y con ello empobrecen a la ciudadanía y le hacen sufrir.

Pero hay políticas y formas de gestión que son mucho más eficientes para el conjunto de la sociedad, que las medidas tendentes a privatizar por completo la economía. Ya lo he apuntado más arriba, se trata de poner la financiación de los servicios fundamentales, y su gobierno, en manos de las administraciones pública, para conseguir que todas las personas puedan recibir las atenciones que merecen.

La gestión pública, bajo el control de la ciudadanía, es la mejor garantía para que el beneficio que produzca la sociedad no sea otro,que mejorar la eficiencia de los servicios y las atenciones a las personas. Eficiencia que debe desarrollarse en equilibrio con la naturaleza, donde la lucha contra el cambio climático sea un objetivo principal en la búsqueda de la armonía con el Planeta.

Para aprovechar los beneficios que la gestión pública puede generar, la ciudadanía en su conjunto tiene que tomar conciencia de las ventajas que le aporta. Solo así, serán defensores de este modelo, y garantizarán la instauración definitiva de un sistema justo y democrático de organización social.

La mejor manera para generar conciencia publica, es a través de la comunicación, ya que esta proporciona conocimientos, razones e ideas, que fomentan opiniones formadas, cultas y sensatas. A lo largo de este escrito, vengo insistiendo en la necesidad de divulgar el conocimiento, como la mejor manera para posibilitar el desarrollo democrático y justo de la sociedad.

Para el avance de esta tarea, es de capital importancia que las personas que deseamos vivir en una sociedad justa y amable, nos convirtamos en militantes del conocimiento, las ideas y la cultura. A mi entender, esta es la labor más revolucionaria que puede hacerse, y la única que verdaderamente puede hacer progresar a la sociedad.

Alfonso.