Tiza colectiva

Una tiza colectiva para combatir la tiranía.

Ayer, la Plaza del Ayuntamiento de Sanse se llenó de gente, más de 200. Protestaban con pancartas, cánticos y performances contra una multa de 1.500€ por pintar con tiza en el suelo. Las tizas volvieron a la Plaza, esta vez con muchas más manos.

Dos colaboradoras de la Plataforma Ciudadana Sanse Alcobendas, creada en plena pandemia, fueron multadas por el Ayuntamiento por reivindicar condiciones de vivienda  y vida digna para las familias más vulnerables. Ante el silencio institucional y la falta de ayudas solo les quedaba la reivindicación, y lo hicieron con tizas escolares, pintando casitas en el suelo, la sanción económica y la calificación de “antisociales” fue la respuesta del consistorio que preside Narciso Romero del PSOE y Miguel Ángel Martín Perdiguero de Ciudadanos.

Hubo respuesta ciudadana a esta tropelía, más de 200 mujeres y hombres de todas las edades, niñas y niños estaban puntuales a la cita de las 20,00h, una cita promovida por la Plataforma Ciudadana Sanse Alcobendas para dar una respuesta a lo que consideran “represión institucional” del Ayuntamiento de San Sebastián de los Reyes.

La historia ya la hemos contado EsloquehaySanse, la historia de un colectivo de vecinos y vecinas que se auto-organizan, en los peores días de la pandemia, para ayudar a las familias más vulnerables del municipio que no obtenían respuesta de la Administración que debe velar por sus derechos (el Ayuntamiento). Cuando más allá de las reuniones infructuosas, de las peticiones, de las idas y venidas a despachos municipales y salón de plenos, decidieron “hacer visible públicamente estas situaciones de exclusión”, el gobierno de Sanse se enfadó y decidió castigarles.

1.500€ de multa a dos mujeres, multa confirmada, porque el Ayuntamiento ha desestimado los dos recursos interpuestos por las afectadas, y ahora ya solo queda pagar o ir al contencioso administrativo.

Ayer, a las puertas del consistorio nos contaron que el gobierno local “no les quiere escuchar, ni quieren que hablen”, porque no les gusta que una triste realidad sea visible. El dato de un 8% de pobreza en Sanse, les parece despreciable a los responsables municipales. Ese dato se traduce en casi 8.000 personas que no pueden satisfacer sus necesidades físicas y psicológicas básicas, que penan por el alimento, la vivienda, la educación, el empleo, la salud…

La libertad de expresión y la movilización social es castigada por el gobierno de Sanse, sostiene la Plataforma Ciudadana, que lleva más de dos años socorriendo a 150 familias del municipio. Ayer no estaban solas, ayer la plaza del Ayuntamiento fue escenario de proclamas, variadas pancartas, parodias a dos gobernantes insensibles, y no hubo miedo sino gritos de “¡vergüenza!” y muchas tizas de colores.