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El Movimiento DigniMujer se concentra para denunciar los asesinatos machistas

El Movimiento por la Dignidad de la Mujer de AlcoSanse (DigniMujer) vuelve a concentrarse para denunciar los asesinatos machistas y todas las violencias  sobre las mujeres por su condición de genero. En esta ocasión cambian de día, será el domingo 3 de julio a las 13:00 horas, delante del Polideportivo Dehesa Boyal de San Sebastián de los Reyes.

DigniMujer, como movimiento feminista, toman posición en un tema de candente actualidad como es el del aborto, circunstancia que afecta plenamente a la mujer y que en muchos casos condiciona la vida de muchas de ellas. He aquí su alegato:

Las feministas sabemos que cuesta mucho adquirir derechos y muy poco perderlos. En la lucha por el derecho al aborto seguro y gratuito, que tanto está costando adquirir a nivel global, nos vienen a la mente las siguientes palabras de Simone de Beauvoir: “No olvidéis nunca que bastará con una crisis política, económica o religiosa para que los derechos de las mujeres se cuestionen. Estos derechos nunca son adquiridos. Deberéis permanecer alerta durante toda vuestra vida”.

La ilegalización del aborto es una más de las manifestaciones de control que se ejerce sobre el cuerpo de las mujeres.

El embarazo es un proceso biológico que puede tener graves consecuencias en la salud y en la vida de las mujeres. Al vivir en un contexto patriarcal, la reproducción y la maternidad implican una serie de perjuicios para nosotras, por lo que nos debe corresponder a nosotras mismas la toma de decisión de poder interrumpir el embarazo dentro de los plazos adecuados, dejando claro que un conjunto de células no son una persona humana.

Las personas antiabortistas manipulan a través del lenguaje, haciéndose llamar “pro-vida” y acusándonos a las feministas de asesinas. Dicen estar a favor de la vida pero empujan a las mujeres a morir en abortos clandestinos, y obligan a los bebés no deseados que nacen, a crecer en un entorno desfavorable para ellos.

El derecho constitucional al aborto es historia en Estados Unidos. El Tribunal Supremo tumbó el viernes 24 de junio, medio siglo de un precedente sentado por la sentencia del caso Roe contra Wade, que dio en 1973 rango federal a la libertad de las mujeres de interrumpir el embarazo. La decisión, que amenaza con cambiar el país de una manera aún difícil de predecir, devuelve a los 50 Estados la potestad de legislar sobre el tema. Se calcula que 26 de ellos están dispuestos a derogarlo.

La ilegalización del aborto obliga a las mujeres a ejercer la maternidad no deseada, o a poner en riesgo sus vidas en abortos clandestinos. El aborto no es un capricho, y muchas mujeres que desean interrumpir el embarazo lo intentan, aunque sea ilegal. Los abortos ilegales y clandestinos se llevan a cabo en condiciones insalubres y peligrosas para las mujeres. El aborto legal, seguro y gratuito garantiza la prevención de muchas muertes evitables.

Otra realidad dramática en relación a la penalización del aborto son los encarcelamientos de mujeres que abortan, incluso por abortos espontáneos, naturales, no inducidos. Mujeres que son consideradas homicidas y que cargan con penas de prisión de hasta 50 años.

El aborto aún es un tema que conlleva un gran estigma para las mujeres. Es recurrente el chantaje emocional que se ejerce contra las que quieren interrumpir el embarazo, provocando sentimientos de culpa y vergüenza en ellas.

Los derechos y avances que hemos logrado como movimiento feminista en el mundo se ven cada vez más amenazados. Esto representa un avance de los sectores conservadores y las derechas en el mundo. Sabemos que a nuestra capacidad de movilización y transformación se le oponen esas agendas conservadoras y misóginas, que atacan y cuestionan no solo la legalización del aborto sino también el derecho a una educación no sexista, el matrimonio entre personas del mismo sexo y la lucha contra las violencias machistas.

Exigimos leyes universales que garanticen el acceso al aborto de forma gratuita y segura para todas. Pero además, necesitamos una educación sexual y afectiva que prevenga de manera eficaz los embarazos no deseados y la violencia sexual en todas sus formas. Por esto, las feministas cuestionamos el modelo sexual patriarcal establecido, que reduce las relaciones sexuales a la penetración o coito, que es una práctica que sirve para la reproducción humana, invisibilizando el órgano de placer femenino, el clítoris, cuya estimulación no conlleva ningún riesgo de embarazo.

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Por DigniMujer