Oda a mi río Guadiana

¡Oh! Guadiana rozagante, Guadiana rumoroso.
Con su plañir de ruideras y saltarinas aguas
Y sus espejitos formando rizados mares y playas
Te he visto emular al mar, te he visto sereno, y dichoso.
He vuelto a ver esconderse tus tímidas aguas.
Ý he sentido de tus ultrajadas venas el desgarro
Cuando mosquitos de hierro, dejan sin agua el barro.
¡Guadiana, rió labrador! ¡Como a labrador te sajan!
Nunca olvidaré que tus aguas: abejas laboriosas.
Hacían moler al viejo molino. Viejo y poeta.
Ni a tu soñolienta rivera, ni tus calcáreas rocas.
Ni llorar pueden tus ojos, por tus deshidratadas venas
 ¡OH, mi Guadiana!  Lugar de aguas y lugares ocultos.
¡Tan bella! o ¡tan bello! ambiguo y olvidado de poetas.
 
Otaróm-Calcerrada.

Este rio manchego me enamora desde muy niño junto a su hijo Cigüela.

 
 
 

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