Un lobby animalista.

La definición de lobby es, según la RAE, “grupo de presión”. Otra definición sería “‘grupo de personas influyentes, organizado para presionar en favor de determinados intereses”. Según esto ¿hay un lobby animalista en Sanse? No, ya que no estamos organizados de manera que podamos ser influyentes.

En estas elecciones, dos formaciones recibieron el apoyo de los animalistas al presentarse como la manera de cambiar las políticas relacionadas con los animales. Dos años después se ha visto que éramos como los carteles electorales, prescindibles a partir del día siguiente de las votaciones. Se pecó de ingenuidad al pensar que había en ambos lados un deseo de hacer las cosas bien y no darnos cuenta de que se trabajaba para conseguirle a alguien un acta de concejal con unas condiciones laborales y salariales inmejorables.

Entonces ¿montamos un partido en San Sebastián de los Reyes y nos dejamos la piel para tener un concejal animalista? A primera vista, suena bien, pero conseguir un único voto en el pleno solamente nos vale para tener un portavoz de nuestro disgusto y nada más. Ninguna ventaja práctica a cambio de la distracción que supondría establecer el orden en las listas y la probabilidad de acabar divididos por nuestras preferencias de liderazgo. Podría hundirnos antes de empezar.

Miremos a los taurinos y a las asociaciones deportivas y religiosas, ellos SÍ son  grupos de presión, influyen y están en todos lados, hasta el Consejo Ciudadano de Podemos cuenta con un defensor de la “Fiesta”. En este pueblo no se mueve una paja sin contar con ellos y desde luego no escatiman con los presupuestos para sus intereses.

¿Seríamos suficientes? Para decidir unas primarias, por ejemplo, más que suficientes. Las siglas de izquierdas de Sanse son grupos de apenas 20 personas como se puede comprobar en todos sus eventos, el número de afiliados y simpatizantes es mínimo .Unas pocas personas decidiendo sobre 85000.  Luego, cuando hay que realizar una votación para legitimar una decisión o sacar un buen puesto en primarias esas veinte sacan a parientes, amigos y a cualquiera que pase por allí para determinar el resultado. Eso es lo que llaman tener una gran participación y acatar la voz del pueblo. Así que sí, seríamos suficientes para tener peso en los partidos que se venden como izquierda (tenemos cada vez menos claro lo que es eso) y en general en cualquiera que se vea comprometido a realizar consultas. Seríamos un factor a considerar si quieres estar arriba en las listas o para corresponder el no cumplimiento de nuestras demandas votando en contra de quien considerásemos que no hace su trabajo..

¿Y nos podrían negar la afiliación? Si nos la negaran cumpliendo las condiciones necesarias y sus estatutos sería como reconocer que la organización no tiene otro fin que ser una agencia de colocación y que cuantos menos se sean mejor. Aun así es una posibilidad que prefieran cerrar las puertas para evitar cualquier participación auténtica aunque queden en evidencia. Eso no les ha preocupado nunca.

Aparte están los vilipendiados grandes partidos, PP y PSOE, copados en San Sebastián de los Reyes por el sector taurino, al igual que Ciudadanos. Probablemente con más afiliados, con lo cual es más difícil tener un peso dentro de la organización, pero a cambio te evitas las Asambleas (no todo el mundo ve claro pasar 3 horas oyendo a gente hablar en bucle) y trabajar como esclavos en las campañas electorales. Además, serían los lugares adecuados y donde se sentirían cómodos  los animalistas de derechas (que los hay)

Ahora vienen las preguntas más importantes ¿somos capaces de hacerlo? ¿Tenemos la voluntad suficiente para permanecer en los cortijos de gente que ya nos ha mostrado su desprecio, que llevan muchos años jugando a esto y no dejarnos convencer ni manipular? ¿La visión necesaria para no confiar nunca en la buena intención de los políticos? ¿La madurez necesaria para estar todos unidos, por muy distintos que seamos en todo lo que no sea los derechos de los animales, y no desviarnos del objetivo de ser una fuerza real?  

Como ya se habrán dado cuenta, esto es un artículo de opinión y  nuestro propósito es hacer pensar sobre si es mejor esforzarnos en poner a uno de los nuestros (que sería una presencia testimonial) o permanecer atrás y ejercer  presión suficiente para que sea más fácil llegar al sillón y pasar cuatro años sin sobresaltos si no nos ponemos de por medio. Quizás deberíamos recapacitar sobre si a las tácticas de ahora deberíamos añadir situarnos en lugares en los que no cumplir nuestras expectativas tiene consecuencias sobre las carreras políticas de los que dicen que tienen vocación de servicio.

Si alguien ha entendido que estas líneas son pro-sistema volvemos sobre ciertos puntos fundamentales, que dejan claro que nuestra postura nace del excepticismo.

El objetivo no es colocar a un animalista como concejal, eso nos dividiría en “familias”, más ocupadas en poner a su favorito que en la meta real. Además podría se podría atraer a gente que vería una oportunidad de elevarse gracias a un grupo, la mejor manera de evitarlo es que evitar la posibilidad de conseguir un cargo público. No necesitamos a nadie afín como concejal sólo a gente a la que le convenga que estemos quietos, ni nos tienen que gustar ni nosotros a ellos.

La idea de que tan pocas personas decidan sobre lo que es importante o no, y que tan poca gente sepa que son un puñado de gente y esto  no trascienda es alarmante. Quizás porque eso es la base del sistema, quizás es donde se pueda hackear. Quién sabe.

No creemos en dejar que nos conviertan en “propiedad” de determinados partidos que tratan de convencernos de que son los únicos que nos toman en serio y el voto útil cuando,  por su transversalidad, van a hacer lo mismo que los demás, lo que les convenga según las presiones que reciban. Se puede decir a cada uno lo que quiere escuchar pero no se pueden hacer cosas incompatibles ¿Voto cautivo? Para adhesiones incondicionales están los equipos de fútbol.

Así que no, no somos defensores del sistema, sólo aspiramos a encontrar la manera de avanzar  a pesar de él.

 

2 comentarios en “Un lobby animalista.”

  1. Bueno…es un enfoque interesante ciertamente, aunque le veo algunos «peros» y consideraciones que no se han tenido en cuenta. En mi opinión, nuestros esfuerzos deberían ir dirigidos en la localidad a construir un movimiento animalista fuerte, transversal en según que cuestiones (en otras no), que tenga arraigo e implantación en la vida social del municipio. Y por supuesto que sea plenamente autónomo y radicalmente independiente con respecto a cualquier formación política o candidatura particular. De esa forma la función de lobby se podría ejercer de una forma mucho más eficaz, al ser nuestra fuerza «en la calle» suficiente herramienta para «forzarles» a tomar en consideración aquello que representamos y aplicar políticas en defensa de los animales. Y evitariamos el tener que participar desde dentro de las formaciones políticas, terreno enfangoso que ofrece demasiados peligros para nuestros objetivos y que esta mostrando -en la medida en que se ha llevado a cabo- resultados lamentables. Conseguir este arraigo animalista en ciertos municipios como el nuestro es tarea complicada desde luego, para la que no hay recetas mágicas. Pero quizás algunas herramientas (constituirse en peña, por ejemplo) que han empezado a aplicar en otras localidades del Estado, sería una posibilidad a tener muy en cuenta.

  2. Bueno…es un enfoque interesante ciertamente, aunque le veo algunos «peros» y consideraciones que no se han tenido en cuenta. En mi opinión, nuestros esfuerzos deberían ir dirigidos en la localidad a construir un movimiento animalista fuerte, transversal en según que cuestiones (en otras no), que tenga arraigo e implantación en la vida social del municipio. Y por supuesto que sea plenamente autónomo y radicalmente independiente con respecto a cualquier formación política o candidatura particular. De esa forma la función de lobby se podría ejercer de una forma mucho más eficaz, al ser nuestra fuerza «en la calle» suficiente herramienta para «forzarles» a tomar en consideración aquello que representamos y aplicar políticas en defensa de los animales. Y evitariamos el tener que participar desde dentro de las formaciones políticas, terreno enfangoso que ofrece demasiados peligros para nuestros objetivos y que esta mostrando -en la medida en que se ha llevado a cabo- resultados lamentables. Conseguir este arraigo animalista en ciertos municipios como el nuestro es tarea complicada desde luego, para la que no hay recetas mágicas. Pero quizás algunas herramientas (constituirse en peña, por ejemplo) que han empezado a aplicar en otras localidades del Estado, sería una posibilidad a tener muy en cuenta.

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