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Suiza ¡que bonito país!

Suiza, ¡que bonito país!, con sus Alpes, sus chocolates y… sus bancos. El prototipo de país neutral. Cuando Europa se dividió en dos bandos después de la segunda gran guerra, Suiza se mantuvo al margen, siempre neutral, ni con unos, ni con otros, a lo suyo. ¿Qué es lo suyo? ¿el chocolate? -los hacen muy buenos, todo hay que reconocerlo-, lo suyo es el dinero, el comercio del dinero, o sea, la banca.

Cuentan por ahí que es un país con un sistema sumamente democrático, se vota todo. También cuentan que la gente allí vive muy bien, los salarios son altos, el estado provee de servicios públicos adecuados y de calidad. También cuentan con una legislación muy peculiar en lo referente al negocio bancario, aunque eso no lo cuentan mucho. El negocio bancario es, sin duda, el gran negocio del país. Allí tienen cuenta personas y empresas de todo el mundo, siempre que dispongan de un saldo con 7 dígitos, como mínimo. Muchos compatriotas tienen cuentas en bancos suizos, pero hay uno muy especial, el que fue jefe del Estado durante casi 40 años. A la Agencia Tributaria española deberían interesarle todos los ciudadanos españoles con cuentas en aquel país, a mi también, solo por conocer quienes de mis conciudadanos son “buenos patriotas”, pero hay uno que me interesa especialmente, el ciudadano Juan Carlos.

Desde hace meses, un fiscal de Suiza, investiga el caso de la donación de 65 millones de euros a una de sus amantes, dinero presuntamente obtenido por Juan Carlos del cobro de comisiones por su intermediación en el proyecto de construcción del AVE de La Meca, en Arabia Saudí. Ahora el fiscal suizo se hace un “Poncio Pilatos”, es decir, archiva el caso, alegando que no hay pruebas que demuestren que los 65 millones proceden del cobro de comisiones ilegales. Que Juan Carlos le dio el dinero a la susodicha amante no lo niega nadie, que estuvo depositado en una cuenta de aquel país, tampoco.

El fiscal suizo no ve delito en el hecho de que alguien, que cobra una asignación del Estado de su país para su manutención y la de su familia, tenga cuentas en un país con una legislación bancaria tan peculiar. Solo le preocupa si la procedencia es del cobro de comisiones ilegales, o no. Con esa decisión, el fiscal, da a entender que le parece normal que quien ha sido jefe de Estado tenga enormes cantidades de dinero en bancos de su país y que haga donaciones de muchos millones de euros a sus amantes. Si no ve creíble que el dinero provenga del cobro de comisiones ilegales, debe entender que viene de la asignación que obtenía del Estado español y que los ciudadanos contribuyentes españoles estábamos encantados de que nuestro jefe de Estado se llevara el dinero que sale de nuestros impuestos a bancos suizos.   

Aquí, en España, mucha gente tenía esperanza en que la justicia de otro país pusiera luz en las actividades del que fue nuestro jefe de Estado, ya que en el nuestro el binomio justicia-monarquía es difícil de conjugar. Iba a ser Suiza quien pusiera la luz, ¡que ingenuos!. El país que basa su riqueza, en que gente de todo el mundo con mucho dinero, lo depositen en sus bancos, va a juzgar a uno de ellos, precisamente por llevar dinero a sus bancos.

Las ecuaciones de tercer grado y los logaritmos nunca se me dieron bien -era de humanidades-, pero la suma de dos mas dos la entiendo desde muy pequeño

                                                                                           

                                                                                                                                  Por:  Atiza