franco y el rey, carrero blanco y torcuato fernandez miranda

Volver, Volver, Volver.

El ruido de sables lo calla todo. Basta que un grupo de “Generales Eméritos”, en un grupo de WhatsApp, recuerden el pasado más criminal y cruel de nuestra historia en el siglo XX para que, de golpe, los partidos que componen la coalición de gobierno se conviertan en Partidos Dinásticos y nos devuelvan a la España anterior a Miguel Primo de Rivera. Las asonadas cuarteleras han aparecido en nuestro país cuando el prestigio de la Institución monárquica estaba en tela de juicio, perdiendo credibilidad con aquellos que, siendo tratados como esclavos, son engañados, clasificando a los mismos como ciudadanos.

El concepto “Ciudadano” ha sido tan desvirtuado que hemos permitido que mercaderes de la política lo conviertan en una sigla más en el Mercadillo electoral.
¿Hemos aprendido algo de la Revolución Burguesa e Ilustrada de nuestros vecinos franceses?.
 
Parece que estamos con un ancla en el cuello, al estilo del terrible “Vivan las Cadenas”, impuestas por el insufrible Fernando VII, gracias a sus “Cien mil Hijos”, que lo restituyeron a la cúspide de la pirámide dinástica española. No hemos aprendido mucho y acumulamos demasiados retrocesos como país.
¿Qué esperar de un pueblo que compra coches de lujo extremo y no sabe conducir?.
 
El título de hoy se corresponde a una Ranchera que se hizo popular gracias a José María Iñigo. ¿Se acuerdan de él?.
Los que peinamos canas y “hemos dado la vuelta al jamón”, escuchamos aquella tonadilla con aires mejicanos que, a nuestros mayores les evocaba a Jorge Negrete. Para muchos, saber quién fue es de nota. Tampoco sabemos nosotros los nombres de algún DJ…
 
El caso es que nuestro Emérito monarca, después de escuchar el Ruido de Sables, ha decidido ponerse a bien con Hacienda, sin que nadie se mosquee. Los sables están frescos todavía tras la Bravuconada de los 26 millones de balas, más la pandemia, cosa con la que no contaban los “Generales en Conserva”, ellos, que se curaban todo con las aspirinas de la farmacia militar.
 
De nuevo, la Ranchera. Y Volver, Volver, Volver…
La completa otra: “Con dinero y sin dinero, hago siempre lo que quiero y mi palabra es la Ley…”
Pues eso.

¡Qué gran persona y buen presentador fue Iñigo! ¡Y qué bigotes tenía!

Pedro Mayor