SONRISAS, CONTRASEÑA DE DERECHOS.

Quiero sonrisas para la mujer de mi vida, y también para mí hija y sus compañeras de instituto, para todo el mundo. Para el capitán del barrio, que se pone en la puerta del ahorramas, el que está en la plaza cibernética, y ayuda entre sonrisas a las personas mayores, con el peso de la compra y el espacio. Una sonrisa para el Capitán.

Muchísimas en las puertas de los colegios, del médico también una sonrisa, y para él otra cuando entramos en la consulta. De la profe una sonrisa, antes de preguntar ¿lo has entendido?, y del jefe en el trabajo, exigiendo como siempre alguna cosa, o sonrisas entre vecinos o vecinas, que se cruzan esporádicamente en los rellanos de las escaleras.

Seamos amables y pongamos afecto en las sonrisas, que conjuren las guerras. Sonreír y construir paz, para que no puedan matar de frío, ni de hambre, con nada, y por nada del  mundo, matarnos entre nosotros. Sonrisas y paz nuestras armas, para protegeros, para defendernos. Por aquí y por allá sonreiremos, lenguaje Universal, contraseña de derechos.

Sonreír a los claveles que detengan los fusiles, al hielo que paralice cañones, a los bombarderos que distribuyan comida, mantas y medicamentos, porque esa, es munición de futuro. Ejércitos de médicos, de madres, de maestros de científicas, esos necesitamos. Soldados para la paz, no admitamos otros que los entrenados en el conocimiento, la bondad, y el humanismo, viajeros de una especie por el espacio y el tiempo.

Sonrisas también en las fronteras, y calor, que es invierno y en esos países hace mucho frío, Sonrisas con pan, con cariño, que son niños muchos de ellos, algunos todavía habitan en sus madres.

Son niños y niñas como los nuestros, y les gusta jugar, como les gusta a los tuyos, y a los míos, comer cuando tienen hambre, y dormir cuando están cansaditos. Quieren vivir seguros con sus familiares, al lado de su madre y de su padre, lo mismo que quieren los nuestros, dormir seguros y vivir.

Me pregunto mucho, que delito han podido cometer esas criaturitas, y sin embargo sé, que a esas edades es imposible hacerle mal a nadie. Pero Millones se hacinan, en las fronteras de nuestra gloriosa europa. Esto no es normal, y no presagia nada bueno. Tampoco creo sinceramente, que sea inevitable. Pienso que algo debemos hacer, quizás tomar conciencia, para evitar el hambre la miseria y la muerte.

¡Sonriámonos!.