Más de un terremoto

La información que se nos ha transmitido desde que la Ciencia estudia el conjunto del Planeta y su núcleo central en particular, es la de que existe una fuerza destructiva en potencia tan colosal que es imposible cuantificar ni prevenir su evolución. Los últimos terremotos de Turquía y Siria lo confirman, una vez más, con la destrucción de decenas de miles de seres humanos y de ciudades. Todo ha ocurrido en la hora más propicia para aplastar tantas vidas sin la mínima posibilidad de poder escapar (los Dioses posaban plácidamente en brazos de Morfeo).

En Ucrania se está produciendo otro terremoto de muerte, fuego y destrucción sistemática, hace de más de un año, desde la superficie de la Tierra de la mano de los genocidas dirigentes rusos encabezado por el Dictador Putin. Cruel paralelismo genocida. ¿Cómo entender la actuación de éstos asesinos dirigentes rusos?
En Turquía y Siria multitud de países nos hemos volcado en éste gravísimo siniestro natural, como siempre se hace en las tragedias humanitarias y de otro orden, con cientos de personas voluntarias, altruistas, con todos los medios disponibles por los diferentes Estados para salvar vidas y damnificados sin tiempo para el descanso por razones de urgencia. Me pregunto:
¿Está en nuestra Genética la predisposición a matar, asesinar y destruir a nuestros semejantes, por un lado, y también tenemos, por otro, la predisposición para unirse y, solidariamente, salvar de la muerte, la miseria y la desolación a cientos de miles de seres humanos desvalidos? No se puede olvidar que el hambre en el mundo es el terremoto permanente a costa de los beneficios mil millonarios.
Sigo preguntando: ¿Cómo se conjuga el avance de las Ciencias para mejorar la vida integral en nuestro Planeta con el avance de la Ciencia para hacer la guerra para asesinar seres humanos y la posibilidad de la destrucción del mismo? Qué parte del ADN en los humanos sigue sin evolución hacia un estadio de concordia, respeto y Paz universal.
Porqué es posible compatibilizar el avance para crear más vida y en paralelo avanzar para hacer más fácil la muerte y la destrucción, hasta el propio Planeta.
Somos el resultado de la evolución animal, no hemos sido creados a imagen y semejanza de ningún Dios imaginario, ni de un puñado de barro, ni la mujer de una costilla del monigote de barro, para mayor escarnio de la misma. ¿Vendrá de ahí la desigualdad de género y de mentiras desde hace dos mil veintitrés años?
Darwin ya demostró los orígenes del hombre, la selección natural y la supervivencia del más fuerte entre los animales homínidos (somos primates superiores, la Zoología nos agrupa con los lémures, los monos y el hombre) y nos comportamos, de formas más parecidas, entre familias , clases sociales y clanes.
¿Cuánto nos diferenciamos de nuestros primos hermanos en la convivencia, bien entendido? Transmutar en el ser humano el Gen que predispone a la Guerra, la muerte, la ambición, el dominio, el esclavismo, la corrupción, la pedofilia, el machismo etcétera, etcétera. Este hecho sería transcendental e histórico para conseguir la Paz y la felicidad Universal. La evolución humana, aunque permanente, se produce a través de millones de años, seguiremos siendo homínidos, pero tenemos a nuestra disposición los conocimientos y los medios para dar un salto cualitativo, si no lo hacemos, seguiremos jodidos, cada día mejor.
A. Romero
Alfonso Romero García