Luna de miel y sonrisas (IV): No es fácil

EsLoQueHay reproduce a continuación las entradas del blog de lunademielysonrisas.org: el viaje de una pareja recién casada de Sanse a la Grecia de los refugiados para llevar ilusión y sonrisas y traerse de vuelta la voz de todas esas personas que llevan ya demasiado tiempo atrapadas tras un muro de la vergUEnza.

No, no lo es. No es sencillo para toda esta gente asumir la situación que han vivido para llegar hasta aquí, y tampoco ayuda la lentitud en los procesos de tramitación de las solicitudes de asentamiento en otros países. Y hasta que no hablas con ellos y te cuentan sus viajes y sus carencias en Europa no somos conscientes de lo complicado de su situación.

Hoy hemos entrevistado a tres afganos con tres historias muy diferentes pero con muchos puntos en común. Para empezar todos han destacado lo difícil que resulta dejar atrás su país, pero la situación de inseguridad que se vive en Afganistán no les dejó más remedio que marcharse para salvar sus vidas y las de sus familiares. También comentan lo arduo que es para sus compatriotas cruzar un país como Irán, donde la policía y el ejército les tiene en el punto de mira, literalmente, porque en ocasiones disparan a matar contra las personas que tratan de cruzar hacia Turquía. Nos han contado casos de chavales golpeados por la policía con apenas 12 o 13 años. Y la de vidas que se habrán quedado por el camino…

Todos han recalcado la incertidumbre que supone meterse en una barca de goma con 70 u 80 personas más para llegar a Europa, e incluso en el caso de Abdul Razeg el motor de la barca se averió durante la travesía y salvaron la vida gracias a los equipos de rescate que trabajan en la isla de Chíos. Abdul Razeg tiene problemas psicológicos. A sus 60 años está solo en Grecia porque su mujer e hijos consiguieron llegar a Alemania. Quiere reunirse con ellos cuanto antes, pero la lentitud de los procesos es exasperante.

Insisten también en la idea de que para la Unión Europea hay refugiados de primera y de segunda. Todos nos dicen que Afganistán no puede ser considerado un país seguro, pues lleva 39 años de guerra y la barbarie se impone cada día en las calles. No entienden que los ciudadanos sirios tengan más derechos que ellos de cara al reasentamiento. Es muy complicado.

Y nos dejan un mensaje que creemos es fundamental difundir: el Islam es paz. Los musulmanes no son terroristas, el Corán establece que si son agredidos, física o verbalmente, deben responder con una sonrisa, algo parecido a lo que dice la Biblia. Los que asesinan en nombre del Islam son unos locos que han hecho una interpretación errónea e interesada de su libro sagrado, y ellos mismos rechazan enérgicamente a los que matan en nombre de su Dios.

Hoy también nos han invitado a comer en otra casa. Otra familia separada que está esperando a que lleguen los billetes con los que poder volar hasta Alemania y poder abrazarse de nuevo. Abrazarse… sólo desean eso. Masoomah Nazari tiene 5 hijos: 4 niñas y 1 niño. Una de las hijas y su hijo están en el país teutón con su padre. Ella está sola aquí con sus otras tres hijas de 5, 11 y 13 años. Hemos estado un rato hablando con Anahita, la mayor, quien nos ha enseñado unos dibujos tremendos que hicieron los niños para una exposición. Te das cuenta de lo cerca que han vivido el horror, que plasman con toda crudeza en sus ilustraciones. Pero igual expresan el horror como la esperanza. Y nos ha contado lo difícil que le resulta no poder ir al colegio. Aquí no tienen acceso a la escuela, solamente pueden ir a clases de inglés y griego en un centro comunitario. Por eso Anahita, a pesar de su bonita sonsira, se entristece al contarnos que lleva dos años sin sentarse en un pupitre. Se están dejando aquí un tiempo precioso, todos ellos.

P.D.: el dibujo que ilustra esta entrada está realizado por varias niñas afganas. El pañuelo de su cabeza simboliza los colores de la bandera de su país. En los ojos de la muchacha se reflejan la guerra y la paz.