Cosas que están sucediendo que me alucinan

Estoy viendo cosas en los últimos tiempos que me están «flipando», sucesos, actitudes y comportamientos que me asquean. Que el gobierno español quiera multar a la tripulación de un barco con 900.000 €, por rescatar a niños, mujeres y hombres que huyen de la guerra y el hambre, de una muerte segura en las aguas del Mediterráneo, me parece sencillamente alucinante, y debería revolverle el estómago a cualquier persona que tenga humanidad.

Si fueran familiares nuestros, o que nosotros mismos en alguna situación de emergencia necesitáramos el rescate para salvar la vida, ¿no lo íbamos a agradecer y considerar justo? ¿Entonces por qué no tenemos la misma consideración para la vida de personas que son como nosotros? Ese comportamiento cuando se produce me asquea muchísimo, y ahora esa actitud se está generalizando y nos la están imponiendo.

Perdonen la comparación, pero en la Alemania nazi construyeron campos de exterminio y hornos crematorios para acabar con la vida de personas, hoy sencillamente se les tira al mar y además se les cobra el pasaje. Cuando Salvini dice que no le tiene miedo a la opinión de los italianos sobre su política de emigración, consistente en convertir el mar mediterráneo en una fosa común, a mí por el contrario me acojona, me asusta mucho que un amplio sector de la ciudadanía europea comparta esas ideas.

Me horroriza pensar que haya muchas personas que con su apoyo le den poder a los asesinos. Asesinos de niños y niñas que no hacen otra cosa que huir del sufrimiento, como lo haríamos cualquiera de nosotros y nosotras, fascistas que matan sin miramientos, sin mancharse las manos, con guante blanco desde los parlamentos, y condenan a la muerte con sus leyes a miles de personas en el mundo entero, por haber tenido la desgracia de nacer pobres.

Me horroriza que haya muchas personas que en la práctica estén apoyando el genocidio, pero mucho más me apena, que los que no estamos para nada de acuerdo con esas políticas genocidas, permanezcamos inmóviles e impasibles ante tanto despropósito.  

Alfonso.