¿Y ahora qué?

No es por nada, pero ha sido una debacle. Un tsunami que se ha llevado por delante todo lo construido tiempo atrás, arrojando al fango unos cuatro mil votos aproximadamente en relación a los comicios anteriores, dejando desamparados a los únicos cuatro concejales, que a la izquierda del PSOE, se han obtenido. Rectifico, realmente tres, pues nadie juicioso tiene a Javier Heras por representante de la izquierda, sobre todo después de comprobar la bochornosa actitud, y el antidemocrático comportamiento que dicho edil ha mostrado en el gobierno municipal.

Este tsunami que recientemente hemos padecido, ha ahogado las ilusiones y las esperanzas de mucha gente que quería que Sanse progresara, confiando en que podría haber en esta legislatura un gobierno honesto, eficiente y cercano al pueblo. También ha sumido a la izquierda local en una profunda desolación, dejando a mucha de sus gentes tristes y desmoralizadas, socavando la confianza generada en las organizaciones progresistas.

La gigantesca ola que tanto daño ha hecho, ha situado su epicentro en una gran falla producida en la izquierda, falla que debería estudiarse para poder corregir los errores cometidos. Entre estos, posiblemente el más grave sea el fenómeno del egocentrismo, o si se prefiere las actitudes personalistas, que han situado a la política en el terreno de los intereses particulares en vez de ponerla al servicio de los derechos públicos.

¿Acaso el ideario, los anhelos, o las diferencias programáticas de cada una de las cinco listas, que en Sanse se han presentando a la izquierda del PSOE, eran insalvables?, ¿tan diferentes como para impedir el diálogo y los acuerdos?, ¿o ni tan siquiera se intentó?

Posiblemente esto último fue lo que sucedió. Conducidos por un espíritu individualista, que hoy todo lo invade, antepusieron los intereses de los partidos a los de la ciudadanía, en un ejercicio de sectarismo intelectual que favoreció el desarrollo de una visión reduccionista de la realidad social.

Porque la realidad es compleja, requiere al menos de un mínimo análisis para facilitar su comprensión, pero algunas cosas parecen estar claras. Que a todas y a todos nos afecta asuntos como el tipo de atención sanitaria que recibimos, la calidad de la educación que el sistema nos ofrece, o la eficiencia de los servicios y las atenciones que nos ofrecen, son sin duda intereses comunes que afectan prácticamente a toda la ciudadanía.

Por ello lo verdaderamente sustancial, es que se pongan las propuestas tendentes a mejorar la calidad de vida en común,  como un objetivo de todas y de todos los que quieren tener un Sanse en el que se viva mejor.

En el fondo, este planteamiento no es otra cosa que el programa, programa, programa, de otros tiempos, aquel proyecto que necesitaba que las propuestas saliesen del seno de la ciudadanía, de sus observaciones e iniciativas, desde muchos lugares y diferentes espacios, para conformar una alternativa real a las políticas involucionistas. 

Por supuesto que superar esta situación, en la que se ha producido un importantísimo retroceso de las fuerzas progresistas de esta ciudad, no será fácil, pero una cosa es segura, que esta nueva situación requerirá principalmente de mucho diálogo. Ahora toca hablar y entenderse, para que entre todas las personas que en Sanse se consideran progresistas recuperemos el valor de la izquierda, y construyamos una alternativa unitaria capaz de ganarse en el futuro la confianza de la ciudadanía.

Alfonso.   

3 comentarios en “¿Y ahora qué?”

  1. Tu mismo lo has dicho, el egocentrismo de los dirigentes de la izquierda, que solo buscaban su poltrona, sus 4 años de vivir a costa del pueblo, sus personalismos y la forma en la que han lavado cerebros a quienes tenían un mínimo de esperanza

  2. Pues si hablas de individualismos preparaos para la unión Narciso y Perdiguero, si esto lo hubieran sabido los votantes de pie de calle y no solo los afiliados les había votado Rita, pero claro el nuevo plan urbanístico del Cerro del Baile trae mucho tema bajo cuerda, y en Sanse ya se sabe que a ciertos políticos les gusta mucho gestionar inmobiliarias, que vergüenza.

  3. Celestino Sánchez

    Es difícil poner de acuerdo a gente que, más bien, parece buscar una sinecura. Pero la vida da para mucho y no hay mal que por bien no venga. A lo mejor esto ayuda a clarificar las cosas, una vez apartados, al no conseguir sus propósitos, algunos elementos que van, en política, a lo que van: a llevarse un sueldecito. O un poquito de poder. Sé que la derecha es peor, pero ciertos elementos que se autoproclaman de izquierdas, les ponen el poder en las manos, sin tener que moverse, sentándose en la puerta a ver pasar los despojos del adversario. . No todo es esto que señalo, está el pueblo español que, en un gran número, es, por una parte, bastante analfabeto político y, por otra, parece decantarse por votar a algunos, a los que perdonan los desmanes (tal vez porque consideran que es normal hacer lo mismo que sus referentes si hay ocasión). La unidad con ciertos «elementos» o especímenes, es una imposibilidad dolorosa. Y, como señalabais muy bien en el artículo, no es, especialmente, problema de programas diferentes, sino, principalmente de personalismo interesado. Y eso le resulta mucho más difícil de aceptar a la gente de izquierdas que tiene un planteamiento social. Y eso la lleva a, equivocadamente, desanimarse e inhibirse.

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