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La Brigada de Defensa Animal pide fuegos artificiales silenciosos

La Brigada de Defensa Animal ha iniciado una campaña para recoger firmas con el objetivo de que tanto Alcobendas como Sanse sean ciudades pioneras en espectáculos de luz y música como es la pirotecnia pero también respetuosa con el resto de vecinos. La alternativa que proponen es el uso de fuegos artificiales silenciosos, una alternativa que ya han adoptado en varias ciudades europeas y que es más respetuosa con los animales y el conjunto de la ciudadanía.

Desde la BPA recuerdan que “el ruido de los fuegos artificiales y los petardos es una molestia para mucha gente que está convaleciente, para gente que tiene autismo, para gente mayor, para familias que necesitan descansar y por supuesto para mascotas que sufren ansiedad, miedo y se escapan muchas veces siendo atropellados o desapareciendo“. “Creemos necesario modificar y evolucionar las tradiciones basándose en el civismo y el respeto hacia el resto de vecinos y compañeros que conviven día a día con nosotros“, añaden.

Por ello piden la ayuda en la difusión de esta campaña y la recogida de firmas, que realizan a través de la plataforma Change.org. “Que estas dos poblaciones cambien en pos del bienestar de todos abriría la puerta a que otras poblaciones se unan y todos podamos disfrutar de nuestras fiestas“, reflexionan desde la organización animalista. Durante las pasadas Navidades al menos una perra se perdió en Sanse por este motivo.

Los fuegos artificiales silenciosos no son nuevos, las empresas de pirotecnia llevan fabricándolos desde hace décadas. Tampoco son del todo silenciosos, pero sí más que los convencionales porque evitan el uso de proyectiles pirotécnicos explosivos de gran calibre.

Es un modelo distinto, ya que evita los fuegos artificiales de gran tamaño, que por lo general provocan explosiones que llegan hasta los 170 decibelios (el límite máximo en Madrid es de 65 db durante el día y 55 por la noche). En su lugar el espectáculo consiste solo en elementos que generan estelas o estrellas de menor tamaño y que no hacen tanto ruido, basando la calidad de los mismos más en la coreografía (a veces acompañada de música) y el uso del color. Las detonaciones más controladas, de hecho, permiten el uso de químicos que generen colores más intensos.

El municipio italiano de Collecchio aprobó el año pasado una ley que obliga al uso de este tipo de fuegos artificiales. En Gran Bretaña, los espectáculos de este tipo cerca de zonas residenciales o reservas naturales solo se permitan si son de tipo silencioso, y algunos municipios españoles como Marbella ya han comenzado a interesarse por este modelo más respetuoso con el entorno.